Los sistemas biométricos se caracterizan por ser de los más efectivos y funcionales que existen actualmente, encargados de controlar el acceso y personal de diversos entornos, se han convertido en un insumo infaltable cuando se habla deseguridad y sistemas de vigilancia.

Bien sean de reconocimiento facial, huella dactilar, voz, movimiento, firma o retina, se estima que su porcentaje de efectividad está cerca de un 99%, sin embargo al igual que cualquier otro sistema de seguridad son propensos a sufrir fallas, y ese 1% les permitiría llegar a ser víctimas de hackers, es decir de cada 1.000 casos, uno induce a un error.

Durante el año 2002, se hizo famoso el caso conocido como “Impact of Artificial “Gummy” Fingers on Fingerprint Systems” o “Impacto de los dedos de goma artificial en los sistemas de huella dactilar”, en éste caso, el investigador japonés Tsutomu Matsumoto se permitió mediante dos estrategias diferentes demostrar que los sistemas de reconocimiento de huella dactilar podrían ser hackeados.

Quiénes se dedican a encontrar esas formas inimaginables de violar los sistemas de reconocimiento biométrico se han valido de moldes con gelatina, cinta adhesiva para recuperar huellas, fotografías digitales, ejercer calor sobre el lector de huella, entre otras técnicas, sin embargo, el efecto que esto ha tenido en el desarrollo y mejora de sistemas biométricos ha sido altamente positivo, ya que ha permitido que se realicen diferentes mejoras optimizando la seguridad de estos sistemas.

Actualmente existen sistemas de seguridad biométrica para niveles de seguridad media o alta, siendo éstos mucho más seguros que antes y difíciles de hackear.

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